lunes, 25 de diciembre de 2017

Padres preocupados por sus hijos adolescentes

A muchos padres les cuesta aceptar los cambios fisicos y psicologicos por los que atraviesan sus hijos.  Se preguntan donde fue a parar toda la dulzura y el amor que recibian de sus pequeños.  Recuerdan con pena aquellos momentos especiales cuando sus hijos apenas eran unos bebes, cuando todo su cuidado dependia de los padres.   Como olvidar su primera sonrisa, su primera palabra, sus expresiones de amor, sus besos, abrazos y sus primeros pasitos?  Durante esos primeros años sus vidas y felicidad giraban en torno a nosotros, dependian de nuestro cuidado para alimentarse, educarse y hasta, para divertirse. Pasamos desde la etapa del cuidado neonatal, levantandonos varias veces de madrugada para alimentarlos o calmarlos cuando lloraban por dolor o frio. Con gran felicidad los colocabamos en nuestras piernas para leerles cuentos o para cantarles canciones infantiles en esta etapa tan tierna de sus vidas cada ocurriencia nos alegra y nos da felicidad.   En su infancia los padres llegamos a ser las personas mas importantes en las vidas de nuestros hijos. 

Cuando van creciendo les acompañamos en su descubrimiento del mundo que les rodea.  En este proceso hacen sus primeras rabietas y sus protestas de "hoy no quiero ir a la escuela" y aun asi estamos alli para disciplinarles con amor y paciencia.  Pronto llega la pubertad con sus cambios fisicos, psicologicos y hormonales.   Cambian muchas cosas en sus comportamiento, comienzan a ver la vida de manera diferente y nos tratan tambien de manera diferente.   En esos momentos es que nos damos cuenta que no estamos listos para enfrentar esta etapa de tantos altibajos emocionales.  Es un tiempo de confusion, frustracion  emociones muy fuertes no solo en nuestros hijos sino tambien en nosotros mismos.

En esta etapa ellos ya no son niños pero tampoco son adultos de manera que no podemos tratarles como tales.  Nos toca acompañarles en este proceso cuando estan tratando de conocerse a si mismos a medida que se despiden del niño y se preparan para ser adultos.    Debemos comprender que ellos mismos estan atravesando por momentos muy dificiles ya que no entienden lo que esta pasando en sus cuerpos y en sus mentes lo que les vaya a actuar de maneras que nos parecen irracionales e incorrectas.  En esta etapa ellos procuran entenderse y entender al mundo que les rodea. Ya no somos su ideal ni su ejemplo a seguir.  Estan alistandose para dejar el nido y romper el cordon ombilical que los mantenia unidos a los padres.











Padres Preocupados por los cambios en sus hijos


 “Mi hijo tiene 20 años. Desde los 14 no me respeta, rompe todas mis cosas, me insulta, trata de pegarme y dice que me odia. También maltrata a sus hermanos pequeños. He llamado la policía mas de 10 veces y me dicen que no pueden hacer nada para sacarlo de mi casa porque  es mi hijo. Mi vida se ha convertido en un infierno. Lo he echado de mi casa varias veces y siempre regresa arrepentido. Luego dentro de unas semanas vuelve a tener un encontronazo conmigo y vuelve a insultarme, etcétera…..ayúdeme por favor.”   Atentamente: Madre desesperada

    “Tengo una hija de quince que empezó a odiarme hace uno, de ser súper cariñosa a odiarme con toda su alma dice que no me soporta, y no se le puede decir nada, siempre esta enfadada. Llevo una vida de lo más convencional, casada, nos queremos, familia normal sin problemas más allá de los normales, y sin embargo si pudiera se iría a vivir a casa de su abuela. Creo que he actuado correctamente y su rechazo de ahora viene provocado por la adolescencia, sólo puedo darte ánimos, porque es muy muy duro que lo que más quieres se vuelve en contra, dejemos pasar el tiempo, dicen que luego vuelven a sus madres, besos y mucho ánimo, y sobre todo no te sientas culpable ni por ser lo que eres ni por nada.”
Anónimo 

Carta de un Adolescente

Carta que tu adolescente no te puede escribir

Querida Mamá:
Querido Papá:

    En este momento estamos en una lucha; una lucha compuesta de peleas, silencios, reclamos. Yo necesito esta lucha. No te lo puedo decir porque no tengo las palabras para hacerlo y si te explicase no tendría sentido alguno. Pero necesito esta lucha, la necesito desesperadamente. Necesito odiarte ahora y necesito que tú sobrevivas a mi odio y al odio que sientes por mí. Necesito esta lucha aunque la odio a ella también. No importa de qué se trate esta lucha: mi hora de llegada, la tarea, la ropa sucia, mi cuarto desordenado, el salir, el quedarme en casa, el irme, novio, novia, no tener amigos, mis amigos que son mala influencia. No importa el tema, yo necesito luchar contigo sobre ello y necesito también luches.

    Desesperadamente necesito que sostengas el otro lado de la cuerda; que la sostengas con fuerza mientras yo la latigueo del otro extremo, mientras encuentro cómo sostenerme en este nuevo mundo que siento estoy entrando. Antes yo sabía quién era, quién eras tú, quiénes éramos “nosotros”, pero ahora no lo sé. Ahora estoy buscando mis contornos y a veces la única forma de encontrarlos es provocándote. Cuando empujo todo lo que antes sabía encuentro mi contorno, y es ahí donde siento que existo y por un minuto puedo respirar. Sé que añoras el niño(a) que fui, y a veces esa añoranza es demasiado dolorosa para mí ahora.

    Yo necesito esta lucha y necesito ver que no importa que tan malos o grandes sean mis sentimientos, no te van a destruir. Necesito que me ames aun en mis peores momentos, aun cuando parece que yo no te amo. Necesito que te ames y me ames por los dos ahora. Sé que es horrible que a alguien no le caigas bien y que te etiqueten del malo. Yo me siento de la misma manera por dentro, pero yo necesito que tú lo toleres y que busques la ayuda de otros adultos, porque yo no puedo ahora. Si quieres reunirte con todos tus amigos adultos y tener una reunión de “sobreviviendo mi hijo adolescente” está bien;  si necesitas hablar a mis espaldas, no me importa. Sólo no me des por perdido. No te rindas en esta lucha; la necesito.

     Ésta es la lucha que me enseñará que mi sombra no es más grande que mi luz. Esta lucha me enseñará que los sentimientos malos u oscuros no significan el término de una relación. Esta lucha me enseñará a escucharme, aun cuando pudiera decepcionar a los demás.
Y esta lucha en particular llegará a su fin. Como cualquier tormenta, se calmará. Y yo olvidaré y tu olvidarás. Y regresaré. Y yo necesitaré que tú tomes la cuerda de nuevo. Yo necesitaré de ti del otro lado cuando esto termine y por muchos años.

       Yo sé que no hay satisfacción inherente en este trabajo tuyo de ser padre, y lo más seguro es que yo no te agradeceré por hacerlo o que recibas algún reconocimiento por mi parte. Muy por el contrario probablemente te criticaré por todo el trabajo difícil que realizas y me parecerá que nada de lo que hagas es suficiente; y aun así cuento enteramente en tu habilidad de mantener esta lucha. NO importa cuanto te discuta. NO importa cuanto te insulte. No importa qué tan silenciosa sea esta lucha.

     Por favor no sueltes el otro lado de la cuerda; no dudes que estás haciendo el trabajo más importante que alguien pudiera hacer para mí en este momento.

Con amor, 

Tu adolescente.

@Gretchen L. Shmelzer Ph


Traducción: Cristina Kennington